El efectivo que queda tras cubrir gastos e inversiones, disponible para deuda, dividendos o recompras.
Se obtiene restando al flujo operativo la inversión en activos fijos. Es el dinero que la empresa realmente puede repartir sin comprometer su operación.
A diferencia de la utilidad contable, es difícil de maquillar: el efectivo entra o no entra.
Un dividendo que supera de forma sostenida al flujo de caja libre se está pagando con deuda o con caja acumulada, y eso tiene un final.