Un ADR es un recibo emitido por un banco depositario estadounidense que respalda un número determinado de acciones de una empresa de fuera de Estados Unidos, custodiadas en su país de origen. El recibo se negocia en dólares en NYSE o Nasdaq como si fuera una acción local.
Para el inversionista latinoamericano el ADR resuelve dos cosas a la vez: el acceso, porque basta una cuenta con acceso a Wall Street, y la moneda, porque la posición queda denominada en dólares. A cambio, el precio del ADR incorpora el tipo de cambio: si la acción local sube 3 % y la moneda se deprecia 4 %, el ADR baja.
La razón de conversión importa. Un ADR de Petrobras (PBR) equivale a dos acciones ordinarias en B3; uno de Vale (VALE), a una. Comparar el precio del ADR con el precio local sin ajustar esa razón da una diferencia que no existe.