Bitcoin funciona sobre su propia blockchain, asegurada por minería de prueba de trabajo. Su política monetaria está fijada en el código: la emisión se reduce a la mitad aproximadamente cada cuatro años.
Es el activo de referencia del mercado cripto. Su dominancia —la parte de la capitalización total que representa— es uno de los indicadores que se siguen para saber si el capital rota hacia proyectos más pequeños.
Su correlación con la renta variable estadounidense ha aumentado desde la entrada de instituciones: ya no se comporta como el activo descorrelacionado que se prometió al inicio.