A diferencia de Bitcoin, Ethereum ejecuta contratos inteligentes: programas que se cumplen automáticamente y que sostienen los protocolos de DeFi, los mercados de NFT y la mayoría de las stablecoins.
Su token nativo, ETH, paga las comisiones de ejecución. Desde 2022 usa prueba de participación, lo que redujo drásticamente su consumo energético.
Las redes de capa 2 —Arbitrum, Optimism, Base— procesan transacciones fuera de la cadena principal y liquidan en ella, para reducir el costo por operación.