Se mide normalmente como la desviación estándar de los rendimientos, anualizada. Una volatilidad del 30 % significa que, en un año típico, cabe esperar movimientos de ese orden alrededor del rendimiento medio.
La volatilidad histórica describe lo que ya pasó; la implícita se deduce del precio de las opciones y refleja lo que el mercado espera que pase.
Es persistente: los periodos volátiles se agrupan. Una sesión de movimientos grandes vuelve más probable que la siguiente también lo sea.