Una ruptura señala que el equilibrio anterior entre oferta y demanda se rompió. Para ser creíble suele exigirse volumen por encima de la media y que el precio se mantenga fuera del rango al cierre del periodo.
La falsa ruptura es tan común como la verdadera: el precio sale, atrae órdenes, y vuelve dentro del rango dejando atrapados a quienes entraron. Por eso muchos operadores esperan confirmación en lugar de entrar al primer toque.
Las rupturas que ocurren en horarios de baja liquidez —la apertura asiática en cripto, por ejemplo— fallan con más frecuencia.