El volumen cuenta cuánto se operó, no hacia dónde. Cada operación tiene un comprador y un vendedor, así que el volumen nunca es "de compra" o "de venta" por sí mismo.
Su utilidad está en la confirmación: un movimiento de precio con volumen muy por encima de su media suele responder a un flujo real, mientras que el mismo movimiento con volumen bajo se revierte con facilidad.
Comparar el volumen de una sesión contra su promedio de 30 días dice mucho más que el número absoluto.