Cada operación tiene comprador y vendedor, pero uno de los dos fue el que cruzó el diferencial para que ocurriera. El CVD clasifica cada ejecución según ese lado agresor y acumula la diferencia.
Su valor está en la comparación con el precio. Si el precio sube pero el CVD cae, la subida se produjo sin compra agresiva detrás: es más probable que responda a retirada de oferta que a demanda real.
El cálculo correcto exige datos de operación a operación con el lado agresor identificado. Lo que muchos indicadores gratuitos llaman CVD es una aproximación basada en si la vela cerró arriba o abajo, que es otra cosa y a menudo da el signo contrario.