Cuando las pérdidas no realizadas reducen la garantía por debajo del mínimo exigido, el intermediario pide reponerla. Si el depósito no llega en el plazo indicado, cierra posiciones hasta restablecer el nivel.
El cierre lo decide el intermediario, no el operador, y ocurre al precio que haya en ese momento. En un mercado en caída rápida el resultado suele ser el peor precio del día.
En cripto el equivalente es automático e instantáneo: no hay llamada, hay liquidación.