La definición más difundida son dos trimestres consecutivos de caída del PIB, aunque los comités oficiales usan un conjunto más amplio de indicadores, incluidos empleo y producción industrial.
Las bolsas suelen anticiparse: el mercado cae antes de que la recesión se confirme y empieza a recuperarse antes de que termine.
Por eso las señales que se publican con retraso —el propio PIB— llegan tarde para operar, y los mercados vigilan indicadores adelantados como los índices de gestores de compras y las solicitudes de desempleo.