Se mide con el Índice de Precios al Consumidor, que sigue el costo de una canasta representativa de bienes y servicios.
La inflación subyacente excluye alimentos y energía, los componentes más volátiles, y es la que los bancos centrales miran para decidir su tasa: refleja mejor la tendencia de fondo.
Un rendimiento nominal del 10 % con inflación del 8 % es un rendimiento real del 2 %. En varios países de la región esa distinción decide si una inversión ganó o perdió.