Una orden limitada fija el peor precio aceptable. Garantiza el precio pero no la ejecución: si el mercado nunca llega a ese nivel, la orden no se llena.
Su contraria es la orden de mercado, que garantiza la ejecución pero no el precio: se llena contra lo que haya en el libro, que en un instrumento ilíquido puede estar varios escalones más allá.
La orden de stop es una tercera figura: permanece inactiva hasta que el precio toca un nivel, y entonces se convierte en orden de mercado o en limitada, según cómo se haya configurado.