El stop no es un nivel arbitrario: debe situarse donde la razón para haber entrado deja de ser válida. De ahí sale el tamaño de la posición, no al revés.
Un stop demasiado ajustado se ejecuta por ruido normal del mercado; uno demasiado amplio convierte una pérdida pequeña en una grande.
El stop dinámico acompaña al precio a favor y no retrocede, lo que permite dejar correr una posición ganadora protegiendo parte de lo acumulado.