SPY replica el S&P 500, QQQ el Nasdaq 100 y DIA el Dow Jones. Son de los instrumentos más líquidos del mundo y funcionan como termómetro del apetito por riesgo global.
Para un inversionista latinoamericano son también la referencia contra la que medir una cartera local: si el índice mexicano sube 6 % en el año y el S&P 500 sube 14 %, la comparación relevante está en dólares.
Su comportamiento condiciona a la región: una sesión de fuerte caída en Wall Street arrastra casi siempre a las bolsas latinoamericanas al día siguiente.