Las emisoras reportan por trimestre, concentradas en unas pocas semanas tras el cierre del periodo. Es cuando se publica la información dura sobre el negocio.
El precio no reacciona al resultado sino a su distancia respecto de lo esperado, y muy especialmente a la guía que la empresa da sobre los trimestres siguientes.
La volatilidad implícita sube antes del reporte y se desploma justo después, cuando la incertidumbre se resuelve. Ese colapso hace perder dinero a quien compró opciones apostando al movimiento y acertó la dirección con poco margen.